jueves, 6 de enero de 2011

la mujer del vestido rojo

allí se encontraba...
tan sublime corriendo por senderos en ese paisaje lúgubre...
ese gris tenue como la niebla...

su vestido de un rojo sangre se movía sin prisa
al compás del viento zumbante mientra ella corría...

sus labios..., ah sus labios....
envueltos en la incandescencia de un rojo salvaje,
parecían recitar, a la niebla la remembranza de su amado...

y mientras ella navega sin rumbo por las calles de la locura...
su amado la sigue..., esperando...,
desde los callejones ocultos por la gris niebla de los ojos de su amada,
a que ella despeje su mirada y lo encuentre...
ya no en sueños tenerle, ni en pesadillas perderle

solo abrazarle y elevar sus esencias hasta lo más profundo de sus sabanas...

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