Mientras el escenario permanece iluminado...
cada actor hace gala de su mejor actuación, pretendiendo que cada escena salga lo mas bella posible...
cada movimiento... cada gesto, cada palabra, tan cuidadosamente ensayadas, y planificadas...
así como cada reacción del publico, ha sido bellamente controlada por el artista que detrás de cada obra manipula tu mente a través de aquellos actores que, parados en ese escenario recrean la imaginación manipulante de aquel artista...
pero...
cuando las luces se apagan y los papeles dejan de ser interpretados...
cuando tu mente ha dejado de ser controlada por aquel artista manipulador...
te encuentras de frente con tu propia oscuridad...
y pretendes no prestarle atención...
ahora, tratas de adoptar aquella fantasía presentada ante tus ojos como tu realidad...
creyendo que con ella podrás conseguir la verdadera felicidad...
mientras diriges tus pasos hacia aquel infierno oscuro del que deseas escapar...
mientras continuas caminando, con tus ojos cegados por aquella fantasía estúpida de aquel artista manipulador en el que crees te has convertido...
mientras caes...
mientras caes dentro de ese abismo directo a las puertas de un infierno creado irónicamente por tus propias fantasías...
mientras al mundo exterior...
muestras siempre tu cara con una sonrisa falsa...
tan falsa como la de aquellos actores que has visto sobre las tablas...
y cuando las luces de tu patética fantasía se apaguen...
y tu conciencia salga de ese teatro de mentiras y farsas absurdas...
y el telón de tu vida alcance al fin el suelo del escenario del tiempo...
darás por finalizada la absurda, pedante, y malograda historia de tu vida...
para escribir de conclusión...
el desperdiciar la vida en estúpidas fantasías se acaba como este pobre idiota que yace en este hueco en la tierra...