jueves, 20 de enero de 2011

mi amante silenciosa... mi fiel compañera...

en las noches frías, donde tu ausencia se hace más notoria...
encuentro en mi guitarra a esa fiel consejera...
que, sin decir palabra alguna, apacigua con su voz milenaria...
mi corazón entregado a las llamas de la infamia...
lleno de heridas que aún no sanan...
y que desangra versos melancólicos a la penumbra...

sólo a ella... a mi amante silenciosa...
le debo el placer de escuchar el sonido de tu voz lejana...
mientras interpreto en ella las canciones que me recuerdan tu mirada...
esa mirada...
que se ha perdido en el cielo estrellado del tiempo pasado...
y en el silencio de esta negra noche...
mis lágrimas reposan en su cálida madera...

jueves, 6 de enero de 2011

la mujer del vestido rojo

allí se encontraba...
tan sublime corriendo por senderos en ese paisaje lúgubre...
ese gris tenue como la niebla...

su vestido de un rojo sangre se movía sin prisa
al compás del viento zumbante mientra ella corría...

sus labios..., ah sus labios....
envueltos en la incandescencia de un rojo salvaje,
parecían recitar, a la niebla la remembranza de su amado...

y mientras ella navega sin rumbo por las calles de la locura...
su amado la sigue..., esperando...,
desde los callejones ocultos por la gris niebla de los ojos de su amada,
a que ella despeje su mirada y lo encuentre...
ya no en sueños tenerle, ni en pesadillas perderle

solo abrazarle y elevar sus esencias hasta lo más profundo de sus sabanas...