la lluvia suave me recuerda...
de alguna manera el correr de las lagrimas por tus mejillas...
y como el cielo gris de la tormenta...
tus ojos se transforman en grises manantiales de tristeza...
mirando ...
a través de la ventana...
mientras el agua corre sin prisa por el cristal...
recuerdo tu rostro triste y desolado...
desolado por aquel sentimiendo de culpa de haberlo perdido...
de haberlo amado sin sentido...
me recuerda tu rostro triste...
por aquel que con sangre fría despreció tus afectos...
destrozando...
desgarrando por dentro la ilusión que te mantenía en pie...
y sin remedio te resignas a la soledad...
soledad que se asemeja a ese solitario paraje
a ese solitario paraje en que encotraremos nuestra última morada...
y el suave arrullo de la lluvia cubrirá las lágrimas...
las lagrimas de aquellos que habremos de dejar atrás...
mientras observo la lluvia correr...
mientras observo la lluvia correr...
inclemente como el tiempo...
inclemente como las pasiones...
pero tan fugáz como la misma noche...
noche en la que al observar al cielo nublado...
recuerdo tus ojos tristes...
tristes y humedos como la propia tormenta...
tomenta que solo terminará en el reeencuentro con la muerte...
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